domingo, 19 de mayo de 2013

Confesiones de un iluso

Hoy lo sé, he caido, jamás pensé que algo así me iría a suceder, nunca imaginé este castigo tan cruel; enamorarme, oh perdición, no sólo no puedo no olvidarte, apareces como un pensamiento recurrente y obsesivo, disimularé que no es amor aun siendo tan evidente que te cuelas siempre entre mis escritos y me estúpido nerviosismo al toparme contigo. ¡Maldición! Te deseo, pero no sé, ni sabré si tú sientes lo mismo que hoy te escribo, dejaré estas cartas, escondidas, hasta que mi valentía se atreva y te las entrege como un regalo o tal vez el peor de mis castigos.


Un nuevo día transcurre, nada de especial en él, sólo ronda el recuerdo del sueño de anoche, aquél tan recurrente, en el cual forma parte de mi vida, dando pare a mis tristezas, convirtiendolas en alegrías, llenando los vacíos y tapando las miserias que habitan en mi, siendo tan feliz al punto de ser irreal y despertar de golpe maldiciendo mi suerte, buscándote tontamente sabiendo que no estarás.


Heme aquí, escribiendonte nuevamente, figurando entre mis letras y describiendo tu belleza entre lineas de ilusión cargadas de sueños no cumplidos. Siempre con la esperanza de que fueras a quererme, creyendo como un iluso que mis cartas fueran a conmoverte, hacer sentir aquel afecto hacia ti; no es sencillo expresarme contigo, me atacan los nervios, se entumecen mis labios, mis piernas flaquean a tal punto de parecer caer, mis manos sudan y mis palabras se enredan al pretender hablarte.


Sigo decaido y algo desmotivado, pero aún firme e agerrido a mis sueños contigo. Deseandonte entre cada carta, expresando mi locura hacia ti, plasmando cada deseo, anhelo y esperanza, contado todo lo que planeado para los dos, tal cual utopía irrealista, simple, pero cuidando cada detalle de ello. ¿Cuánto más habré de esperar por aquello? Hasta cuándo seré un cobarde reprimido; mientras sufro en silencio, culpandome de éstas emociones reprochadas, ¡ay vida mía!

Qué más puedo decirte, sólo sentiré que eres mía entre relatos de amor que invento contigo, hasta entonces seguiré escribiendo con la tonta ilusión de que algún día me leerás, apreciarás mis letras y aclamarás al tonto iluso que te dedica éstas miseras frases, cortas y a veces eficaces.


Como desearía poderte decir, que soy el que le escribe cada día, el iluso que muere cada noche por su ausencia; mas no desistiré a mis sueños con usted, lucharé por vencer mi cobardía, haré de lado mis temores, dando a notar mi sentir, y le dedicaré cada una de éstas lineas, sabiendo que todas hablan de usted, no le diré más, sólo sepa que ésta son mis confesiones. Confesiones de un iluso.

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